Imagínate que, como varón, tienes una nueva novia. Pasas un par de meses con ella y la invitas a tu casa. Entonces las cosas se empiezan a poner feas y comienza a abusar psicologicamente de ti. Un día te golpea y le pides que se vaya de tu casa. Se niega. Llamas a la policía para reportar un caso de violencia domestica, y les pides que vengan. Vienen y ven que tu tienes varias marcas, mientras la mujer no tiene ninguna.


“La estupidez moral del psicópata es, a la postre, su perdición, si tú sabes hacer de tu integridad moral tu fuerza”.

Vicente Garrido. Cara a cara con el psicópata (2004).

El cine, la televisión y la literatura nos muestran de manera reiterada al psicópata como aquel sujeto despiadado capaz de las más viles perversiones y de los más crueles asesinatos siendo en un porcentaje altísimo hombres. Pero debemos enfrentarnos ya a una realidad que es más cercana y cotidiana de lo que pensamos. Psicópata no es sinónimo de asesino ya que no todos los psicópatas son criminales, no todos los psicópatas son asesinos en serie, no todos los psicópatas son delincuentes y sobre todo: no todos los psicópatas son hombres.