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KEVIN MONTANER IGBINOSUN ,TU MADRE Y HERMANA QUIEREN ABRAZARTE

Pilar Enjamio
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La madre de Kevin y Pilar Montaner compartían piso en Sevilla. La primera tenía un novio de Dos Hermanas al que asustó ser padre y desapareció.

Kevin nació el 14 de agosto de 1999 en el Hospital Virgen Macarena.

Su madre, Tina, no podía registrar al niño como español y ante el temor a Servicios Sociales Pilar habló con sus padres y pidió a su padre lo reconociese como su hijo y le diese sus apellidos contando con el apoyo de su esposa.

Así el niño ya era español. Vivía con el matrimonio, pero su madre lo veía y aportaba dinero para gastos.

Sucedió un imprevisto y los padres se separaron quedando el niño con el hombre le dio su apellido.

La situación era desastrosa si sumamos que enfermó y ya no está .Viéndose tan mal el firmó unos papeles que no sabía bien lo que firmó debido a su estado y el niño fue a un Centro a Alicante hasta que Servicios Sociales lo llevó al Hogar Provincial y a pesar de la lucha de su madre por tenerlo con ella y recuperarlo no se lo concedieron por no disponer de un trabajo estable y le obligaron a firmar un papel y desde que se llevaron al niño jamás lo vio .

En 2006 Kevin Montaner Igbinosum fue adoptado y nunca se supo más de su paradero.

Su madre está casada ahora y tiene otro hijo, pero vive en una angustia permanente, un dolor que no la deja vivir y quiere abrazar a su hijo, saber cómo está y decirle que nunca le abandonó y que le ama con locura.

También Pilar que le llama hermano por el acto de generosidad de su padre pero que el camino trazado se torció desea abrazarlo y llora cuando se acuerda de él.

Confían en que los padres adoptivos le hayan dado amor y protección estos años y la máxima gratitud hacia ellos por dar calor y cobijo a un menor ya mayor de edad, pero debe también saber la verdad de situaciones no queridas y obligadas por las circunstancias, por un sistema que obvia algo fundamental como es el amor de la madre que lo ha parido.

Recuerdo en las aldeas gallegas cuando se tenían tantos hijos y todos sobrevivieron, con sacrificios, pero con ese amor que lo suple todo y donde las carencias materiales son suplidas con amor, mucho amor y así se llega a soluciones óptimas.

Ningún sistema quite un hijo a su madre puede ser válido y mucho más si no permite el contacto y visitas rompiendo ese cordón umbilical de madre e hijo.

Pilar Enjamio .Psicólogo