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Dom, Dic

LA PINTORA MARINA COCÓS SIGUE VIVA EN SU ARTE.D.E.P

Pilar Enjamio
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Ha sido algo brutal y nos causó profunda pena la desaparición de una gran amiga, una mujer única e irrepetible, arte en cada poro de su piel, creativa al máximo, genuina.

Mi pequeño homenaje es dedicarle una columna en uno de los medios escribo porque su recuerdo en las que la queríamos y disfrutábamos de su compañía permanecerá siempre intacta.

Su estudio en SoutoXusto, en Redondela, done se inspiraba de los paisajes y mujeres gallegas, de su lucha en el medio rural.

Compartíamos exposiciones, actos culturales en distintos lugares.

Profesora de Pedagogía Terapéutica sabía lo que representaba la pintura como terapia y como descubrimiento en niños de problemáticas en el hogar y entorno porque uno plasma lo que siente, lo que le alegra, lo que le duele, la lucha por un ideario.

Y Marina era maestra, MAESTRA con mayúsculas no sólo en la enseñanza sino en su pintura.

Escribía al trazar cada línea de su pintura, de su creación.

Colores alegres, rojizos, anaranjados, explosión y vitalidad, energía plena con diversidad de matices que te transportaban a un mundo inigualable.

Igual e incluso con tonalidades más oscuras transmitía como esa negra sombra de la gran poetisa Rosalía de Castro.

Expuso en el Museo del LOUVRE en París, estuvo en la ciudad de sus sueños, Nueva York.

Recuerdo debates en televisión donde hablábamos de la pintura y el dibujo como terapia y diagnóstico, actos culturales en el Ayuntamiento de Cruces, donde se celebra la fiesta do galo de corral y sin olvidarnos de ese genio del arte Paco Lareo, también desaparecido y que dejó las riendas de la Fundación a su hermana Carmen Lareo.

Nos gustaba tomar el pulpo en las ferias y hablar con gente sencilla, de campo, gente trabajadora o gente de mar, mariscadoras y nutrirnos de historias reales y plasmarlas. las más bellas historias.

Mujer muy generosa, detallista y con una sonrisa especial como rasgo en su personalidad y esa explosión de colores en su vestimenta igual que en sus creaciones.

Era ella, nada más y nada menos, con personalidad propia y sin imitaciones.

Es difícil no volver a oír su voz ni sentir su risa y sus historias que compartía tan amenas y reales y de las que se extraían conclusiones.

Siempre también con su amiga Marina Piñeiro de Pontevedra, abogado, tan inseparables que a veces parecían una.

Allá donde esté seguirá pintando cielos azules y mares como los de la ría de Vigo, al lado de su Redondela, de su estudio, de sus gentes y muy viva en cada una de las creaciones que son el mejor legado y ella estará en cada trocito de lienzo.

Sigues muy viva, querida amiga.

Pilar Enjamio.Psicólogo