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El fanatismo mata, el servilismo, también

Jonathan Turrientes
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Todos tenemos un familiar o amigo que considera que lo que dice un partido político o medio de comunicación es ‘dogma de fe’, hasta tal punto es el grado de implicación en algunos individuos que, en muchos casos, cuando les muestras la realidad en base a datos objetivos sobre lo que hace un partido concreto o lo que éste

esconde, siempre sale a relucir la famosa frase: “esa información es falsa porque lo dice ‘X’ diario que está al servicio de tal partido político” y lo defienden a capa y espada como si les fuera la vida en ello. A ese tipo de personas, yo quiero darles un tirón de orejas porque son sujetos que, en vez de utilizar la cabeza para pensar, lo que hacen es actuar ante ciertos temas políticos como si de un partido de fútbol Real Madrid-Barcelona se tratase.

 

Señoras y señores, todos los partidos políticos tienen sus luces y sus sombras, está claro que unos más que otros y que el que una formación política tenga más años, implica el que tenga más sombras que luces, eso sí, personalmente, me preocuparía más el que un partido ‘joven’ sea cual sea su ideología política, tenga escándalos veraces y demostrables o gente que posea antecedentes de todo tipo puesto que nadie con dos dedos de frente debería de confiar en partidos que tengan manchones negros en su plantel político y mucho más cuando el partido es ‘relativamente’ nuevo. Izquierda o derecha todos tienen filias y fobias, gente que cometen irregularidades o que aprovechan sus privilegios para salir beneficiados mediante ‘argucias’.

No seré yo quien ponga al 100% la mano en el fuego por cualquiera de los partidos políticos que tenemos en nuestro país actualmente ya que, aunque yo a día de hoy tenga pensado votar a un partido concreto, puedo asegurar que no apoyo por completo todas las medidas que presenta esa misma formación política. Nadie con un mínimo de personalidad y con unos conocimientos informativos estándar es tan ingenuo de pensar que unas determinadas siglas van a ser el bálsamo de su vida.  Bajo mi punto de vista, hoy en día tenemos que votar al partido político menos malo y no al más bueno o competente para que nos gobierne, la clase política, vuelvo  repetir bajo mi criterio, ha bajado y mucho, antes posiblemente no tendríamos personalidades con estudios pero sí que creo que teníamos muchos políticos con clase, personalidad y cultura, entre otras cosas, algo que hoy en día creo que aunque haya mucho político universitario o con titulaciones de menor grado, el nivel de culto que tienen la mayoría de éstos brilla por su ausencia.

Con los medios de comunicación pasa más de lo mismo, nunca hay que creer que un medio audiovisual (prensa escrita o cadena de televisión) van a ir con ‘la verdad por delante’. Cada medio, defiende una línea editorial y en muchos de los casos, lo que llegan a hacer es contar medias verdades y como ya os podéis imaginar, toda verdad a medias se convierte en mentira. No voy a mencionar nombres de ‘digitales’ pero sí que os haré una serie de preguntas retóricas. ¿Cuántas veces habéis visto que un medio de derechas sea crítico ‘a muerte’ contra un partido ‘X’ que su ideología es también encaminada hacia la derecha? La misma pregunta podría hacer con la prensa de izquierdas. Echo en falta medios que azoten a los partidos políticos que son afines a ellos en la prensa, incluso a periodistas que hagan esa misma labor, hoy en día no creo que haya buen periodismo en la prensa, sino que lo que hay es medios que venden su propaganda y periodistas borregos que por su falta de autoridad y carisma tienen la obligación de defender lo que el medio plantea. Antaño, la cosa cambiaba, los artículos de opinión los hacían personas ilustres de nuestro país que te podían gustar más o menos pero que tenían gran personalidad como por ejemplo: Paco Umbral, Camilo José Cela o incluso la que para mí es una de las periodistas más completas que ha tenido este país, María Antonia Iglesias.

Por redes sociales he visto gente fanática tanto de derechas como de izquierdas, pero sobretodo, estos segundos creo que son aún más fanáticos que los primeros, ya que rara vez veo que sean críticos con la formación política que les representa y en muchos casos he podido comprobar con mis propios ojos que si tú mismo les argumentas mediante una serie de argumentos objetivos, aparecen etiquetas como: facha, fascista etc.. es decir, que su forma de rebatirte es apelar al insulto.

Moraleja, creo que teniendo en cuenta la clase de medios que existen, los intereses económicos que tienen a la hora de difundir sus informaciones y los ‘voceros’ que contratan con su nombre y apellido que son más fieles servilitos del medio que defensores de la verdad, podemos comprobar que es normal el hecho de que haya fanáticos puesto a que el de izquierda, no razona, admira a ‘X’ periodista por ser de la misma orientación y no rebusca más allá que en los medios de la misma ideología, algo que provocará en el lector fanático el rechazo a cualquier medio que esté posicionado en el lado contrario y viceversa con los fanáticos de la derecha.

Como ‘brebaje’ para curar a los fanáticos y ‘volverles’ a su vez, gente más cabal, para concluir con el artículo de hoy, quiero mencionar la sabia reflexión de una gran novelista como era Marguerite Yourcenar que dice así: “En todos los casos, se trata de informarse acerca del mundo tal cual es y de instruirse también ante los vestigios de lo que ha sido”, lo dicho, mi consejo es que miréis más allá de lo que dice vuestro medio de cabecera y entonces ahí descubriréis la VERDAD.